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viernes, 27 de agosto de 2010

DESDE RIO NEGRO

Hormigueando

Como hormigas


¿Han visto alguna vez un hormiguero?
¿Se han detenido a observar UNA hormiga?
¿Saben que por su inteligencia, algunos observadores le asignan el segundo puesto en la naturaleza, después del hombre?
Sin embargo, la hormiga es un insecto muy pequeño y aparentemente débil en su contextura y de ella debe haber surgido eso de que la “unión hace la fuerza”.
Viven en ciudades, hacen su morada con un esmero y una arquitectura ejemplar, forman comunidades gobernadas admirablemente (no sé si tendrán parlamentos o “tribunales de justicia”), organizan sus actividades: cosechan, almacenan víveres en depósitos subterráneos, se defienden, trabajan con perseverancia y coraje.
Podrían ser prototipo para imitar.
Mientras yo crecía, mis abuelos, mis padres… los vecinos… construían sus casas, las comunidades tenían gobiernos honorables (al menos las autoridades eran respetadas como tales), parece que las leyes eran lo que decían los libros, la “palabra” era un documento, con el trabajo digno, arduo y tesonero, los padres conseguían los víveres e insumos necesarios, ahorraban dentro de sus posibilidades, procuraban el bienestar de su familia y, sin aspavientos, lo conseguían.
Pasó el tiempo, dos clases sociales perdieron el hábito de edificar su morada, después no lograron ni siquiera alimentar y vestir al grupo familiar y, lo que es peor, muchos dejaron de “luchar”, se abandonaron por negligencia, por comodidad… por lo que sea… para convertirse en “desocupados” perdiendo su DIGNIDAD, dependiendo del Estado.
He aquí que NADIE, ni el Estado más dadivoso, sabrá de las reales necesidades de cada célula social.
Por otra parte con este grado de dependencia, las familias no tienen proyectos auténticos, no pueden soñar con un futuro mejor para sus hijos porque los planes de superación tienen que partir de los planes de cada uno y todos los esfuerzos deben converger al núcleo de las aspiraciones para sentirse más libres y “realizados”.
No se puede volver a la época de mis abuelos (no debe haber sido tan buena para ellos) pero la evolución debería tender hacia la excelencia de los individuos de la sociedad para poder hablar de progreso.
Puede sonar irrisorio, pero… en estos tiempos de querer alcanzar lo “maxi”, lo “mega”… ¿no convendría ser aspirante a HORMIGA?




Mirtha Emilse Mortada (docente)
Desde Valcheta- Río Negro.
emilsemortada@yahoo.com.ar

1 comentario:

Anónimo dijo...

hermosas hormigas!